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Abimael Guzmán, líder terrorista que cobardemente utilizó zombies para desmoralizar a las tropas peruanas durante los 80s y 90s

La fallida estrategia anti zombie de Fujimori

Publicado: 2011-07-01

Uno de los temas que convencieron al ex Presidente Alberto Fujimori de contar con el apoyo del siniestro Vladimiro Montesinos como asesor fue el comprobar que los brotes de zombismo en el interior del país se estaban dando con mayor frecuencia e intensidad. Según informaron a Fujimori, las huestes terroristas de Abimael Guzmán estaban contagiando con el virus Z a poblados enteros para desgastar a los efectivos militares que no tenían mucha idea de cómo enfrentarse a los hambrientos muertos reanimados.

De acuerdo a lo que nos revela uno de los Zeta Leaks que la Iniciativa Valhalla ha podido recuperar, es entonces que Montesinos le propone una estrategia infalible: reclutar a un grupo selecto de soldados que se encargarían del trabajo de exterminio de todo cadáver andante que se les pusiera en frente para dejar libre el camino a las tropas regulares que harían frente luego a los terroristas que impunemente contagiaban a civiles inocentes con la mortal plaga.  A Fujimori le pareció una excelente idea, así que en 1990 autorizó la creación del Escuadrón Camposanto, un grupo paramilitar al mando de cierto oscuro Mayor del ejército. La misión del destacamento era la de ubicar y eliminar brotes zombie, dejando a su paso la menor cantidad de evidencia que permitiera siquiera sospechar que en el lugar hubo cadáveres alimentándose de los vivos.  A esa estrategia le llamaban "desinfección".

El Escuadrón Camposanto tuvo éxito inicialmente: cuando los soldados ubicaban muertos reanimados, entraban rápidamente en acción para eliminarlos a cualquier costo utilizando diversas técnicas: disparos de ametralladora en la cabeza, trauma en la cabeza con objetos contundentes y, la favorita de todos, rociado con kerosene y carbonizado rápido. En menos de un año, el escuadrón completó exitosamente al menos 15 misiones. Todo parecía marchar sobre ruedas y, de hecho, un segundo cable de la Embajada sostiene que Montesinos y Fujimori estaban muy satisfechos con el avance, que se vio reflejado en la disminución inicial de focos infecciosos y en la captura de varios mandos terroristas encargados del contagio del virus zombie. En verdad, parecía que la estrategia anti-zombie del Servicio de Inteligencia Nacional estaba dando resultados.

El cable de la Embajada indica que esta persona también habría formado parte de la lucha contra zombies encabezada por Montesinos, distrayendo al público de la lucha a sus espaldas.

Sin embargo, todo empezó a desmoronarse velozmente: el horror de enfrentarse a las horrendas criaturas, algunas de la cuales habían sido en vida sus propios colegas, hizo que los miembros del escuadron fuesen perdiendo gradualmente la cordura y el sentido de la realidad. Pronto, las inhibiciones para detener a los zombies fueron cediendo para pasar al asesinato de humanos contagiados pero aún vivos. En pocos meses, el Escuadrón prefería "desinfectar" a familias enteras por la simple sospecha de que alguno de ellos hubiese estado cerca de un posible zombie. Era claro para entonces que muchos miembros del escuadrón habían ya tenido severos colapsos mentales.

La gota que derramó el vaso fue el asesinato a sangre fría de un grupo inocente de campesinos. Ante la queja formal del alcalde del pueblo y la amenaza de acudir a la prensa, Fujimori no tuvo más remedio que desbandar al equipo. Luego de premiarlos con los más altos honores de Lucha Anti Zombie por servicios a la patria - cabe mencionar que dichos honores no se habían otorgado desde la época de La Logia - los soldados fueron puestos a disposición de su comando en agosto de 1991.  Luego del fracaso de los Camposanto, la lucha del Estado contra la plaga zombie en los 90s desapareció y fueron los ronderos quienes tomaron la posta de impedir el avance de los muertos.

Testimonios indican que este joven se transtornó y tornó hacia la zoofilia luego de presenciar experimentos con zombies en los sótanos del SIN

En esta historia existe un detalle que pocos fuera de la Iniciativa Valhalla conocen, aún cuando el manuscrito original del libro de cierto periodista de investigación lo menciona: en realidad Montesinos no tenía la intención de acabar con los zombies, ya que  aunque cumplió con crear y luego dispersar al Escuadrón Camposanto, también vio en los terribles monstruos una oportunidad de hacerse del poder en caso de perderlo en algún momento. Con la experiencia obtenida durante 1991 y los  lazos que mantenía con el Oro Tech Institute, Montesinos trató de experimentar con zombies para su uso personal pero no tuvo el tiempo de prepararse para cuando finalmente el fujimorato se derrumbó. Así, la frenética cacería de zombies que Alberto Fujimori condujo personalmente en octubre de 2000 al enterarse de los planes de Montesinos reportó avistamientos negativos incluso luego de haber buscado en cada "casa segura" del otrora segundo hombre más poderoso del país.

Hechos como ese explican el penoso fracaso de la estrategia anti zombie de Fujimori, el cual no sólo se reflejó en el avance de brotes zombie provocados por fanáticos terroristas sino también en otros frentes. Cuando ocurrió la guerra del Cenepa en 1995, el ejército ecuatoriano infiltró zombies en la frontera - practica  prohibida por la Convención de Ginebra. Desactivados los Camposanto, el ejército peruano de entonces no contaba con la formación adecuada para identificar correctamente la amenaza ni mucho menos sabía cómo enfrentarla. El resultado de la guerra es el que todos conocemos: el Perú perdió y fue únicamente gracias a la diplomacia que perdió solo 1 km cuadrado de territorio.


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Valhalla

where bold, brave men struggle against the zombie armies before returning to Asgard