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Zombies en la historia del Perú: El libertador y los muertos vivientes


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En un post anterior ya comenzamos a revelar importante información sobre quien en vida fuese conocido como el Libertador José de San Martín.  Durante el tiempo que pasó en España luchando contra los franceses pudo ver cómo Napoleón usaba zombies como elementos militares en batalla y tuvo que aprender tácticas para contrarrestar esto.  José de San Martín se volvió un experto en esto y mientras en combate los soldados huían de las hordas de muertos vivientes que orientaban en su dirección, él y sus compañeros jinetes sabía exactamente qué hacer para reducir a los zombies y finalmente eliminarlos sin siquiera usar armas de fuego (astutamente había notado cómo el sonido atraía a los infectados, por lo que prefería atacarlos usando solamente arma blanca).

Cuando regresó a Buenos Aires participó en la organización que buscaba botar a los españoles de América del Sur.  Ayudó a preparar a las fuerzas argentinas aplicando lo que había aprendido en España.  Durante los momentos difíciles de este conflicto es que tuvo que recurrir al uso de los zombies como elemento militar, tal como lo había hecho Napoleón años antes y como lo habían hecho los incas hacía siglos.  Desde ese momento San Martín los usó más y más hasta ganarse el sobrenombre de Pastor de Muertos.  Asi él y sus llamados Granaderos a Caballo se convirtieron en el terror de los españoles en Argentina y terminaron logrando victoria tras victoria.

En 1814 se da la victoria final en Montevideo y se decide trasladarse por mar a Perú, para corretear a los españoles hasta Lima.  Entonces se da un episodio que la historia convencional ha tergiversado.  En los colegios se cuenta que San Martín desembarcó en setiembre de 1820 en Paracas, lugar en el cual descansando visualizó la bandera del Perú entre sueños al ver volar aves de color blanco y rojo.  La verdad es mucho más aterradora.

imagen069San Martín se había trasladado desde Argentina transportando a un muerto viviente en un cofre de madera.  Tal como había aprendido en España, estaba mutilado, de tal manera que ya no era una amenaza.  En el cofre apenas estaba el torso y la cabeza.  Las extremidades habían sido cortadas.  Esto lo había hecho para asegurar que llegando al Perú pudiese infectar gente y así poder formar un ejército de zombies con los cuales atacar a los españoles, aplicando sus prácticas usuales de su tiempo como Pastor de Muertos.

Estableció su cuartel en Pisco y de inmediato comenzó a infectar a incautos y esperó a que estos mordieran a más inocentes, hasta que tuviese suficientes zombies disponibles para representar una amenaza para los cuarteles españoles.  Este, que había sido el plan desde el comienzo, había sido alabado por un importante chileno que colaboró con San Martín en la empresa, el vicealmirante Thomas Cochrane.  Luego este oficial traería serios problemas para el Perú e incluso para la humanidad, cuando regresase a Chile a aplicar lo que aprendería de José de San Martín, iniciando una cadena de hechos que luego desembocarían en la mal llamada Guerra del Pacífico.

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Pero uno de los peruanos que entusiasmados comenzaron colaborando con San Martín, pero que luego de desilusionaron al ver los métodos que usaba para prepararse para expulsar a los españoles fue un tal José María Palomo, quien había estado trabajando con otros peruanos en organizar Montoneros.  Él criticó duramnete a San Martín y le discutió en muchas oportunidades lo irresponsable de la estrategia de usar zombies.  El Libertador en un acto de afirmación política decidió entonces proponer que la bandera del país que estaba luchando por independizar fuese un cruce de áreas rojas y blancas.  Las áreas blancas representan obviamente los dientes de los muertos vivientes que lucharon por liberar al Perú.  Y el rojo representa obviamente la sangre derramada y digerida por esos cadáveres reanimados.

Lo demás es historia.  José de San Martín y las hordas de zombies hicieron huir a los españoles y tomaron Lima.  Irónicamente con las técnicas que había aprendido en España controló a los infectados y los eliminó luego él mismo.  Y en julio de 1821 proclama la independencia del Perú, con grandes planes, varios de los cuales incluía el uso de cadáveres reanimados para construir una gran nación.

Por suerte Simón Bolivar se puso en su camino.  Sabe dios qué sería de nosotros si los irresponsables planes de José de San Martín, el llamado Pastor de Muertos, se hubiesen concretado.

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NO a Zombiellat


Imagen de previsualización de YouTube

Ya es momento de que la ciudadanía se ponga de pie y denuncie la inaceptable conspiración del Gobierno Central por ocultar el verdadero estado de quien en vida fuera José Enrique Crousillat, conocido ya entre los círculos de entendidos como Zombiellat.

Es evidente, para cualquier ciudadano informado, que el sujeto en cuestión ya había fallecido antes de salir de prisión y que quien deambula por restaurantes y balnearios no es otra cosa que su cadáver reanimado. Vamos, es cuestión de leer los informes médicos publicitados por el mismo gobierno para darse cuenta de que resulta fisiológicamente imposible que Crousillat se haya recuperado del estado terminal que muestran esos informes del INPE. La única explicación coherente: murió y fue reanimado.

Sin embargo, el así llamado Zombiellat actúa casi como una persona normal. ¿Cómo es eso posible? Todo indica que la funcionaria estatal Marisol Crousillat está jugando con fuego al intentar manipular al zombie de su padre. Esto configuraría un caso de domesticación zombie inaudito desde las épocas de los Hermanos Gutiérrez. ¡Y desde las alturas del poder! ¿Acaso no hemos aprendido nada de nuestra historia? ¿Es que nuevamente la sombra de El Ortecho es invocada por nuestros políticos? ¿Por qué el gobierno insiste en la hipótesis absurda de que Crousillat está vivo? ¿POR QUÉ?

Gracias a periodistas valientes como el desaparecido Irwin Panduro y otros, cuyos nombres no revelaremos para que no sigan el destino de nuestro ex informante, por luchar contra los aliados del Oro Tech Institute en el gobierno. Tenemos un hombre en Trujillo investigando el caso. Pronto, novedades.

Link: Heduardo ya lo había advertido y Caviar de Cianuro también.

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Zombies en la historia del Perú: La llegada de los españoles (4)


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Como ya hemos visto en posts anteriores, la llegada de los españoles al Perú fue un acontecimiento histórico de fuertes consecuencias.  Y es que hasta entonces la cultura dominante -los incas- había estado usando muertos vivientes para controlar a la población.  Otros pueblos e incluso líderes políticos dentro del incanato habían tratado de oponerse a esta peligrosa práctica, pero no habían podido cambiarla.

Como era de esperarse, cuando quedó claro que los españoles eran una amenaza militar a la dominación inca, sus estrategias acudieron al único recurso que conocían para defenderse: sus hordas de zombies.  Después de todo, hasta ese momento era un recurso que les había servido bastante bien para establecerse como la potencia militar de los andes.  No obstante, no contaban con que los españoles tuviesen experiencia en el manejo de las hordas de cadáveres andantes y supieron reaccionar adecuadamente.

Primero -y quizás más importante- los españoles andaban a caballo, lo que les permitía aplicar tácticas de eliminación de zombies que los incas nunca antes habían visto.  De hecho, esas técnicas fueron perfeccionadas con los años y en la Colonia serían clave para mantener el control de la poblacion.  Por ejemplo, la conocida técnica de pase y decapitación que José de San Martín tan bien dominaba.

Segundo, los españoles contaban con armar de distancia muy superiores a las que tenían los incas.  Además de ser mucho más precisas.  Eso les permitía eliminar zombies antes de que estuvieran encima de ellos.  Esto era algo nuevo que las culturas pre-colombinas nunca habían visto.  Como ya comentamos antes, las armas de distancia andinas estaban orientadas a noquear al contrincante, de tal manera que el muerto viviente más cercano lo pueda morder y así ganar un cadaver andante más para tu bando.

Tercero, los españoles tenían mejores armaduras que permitieron aguantar mejor las peleas cuerpo a cuerpo.  Las placas de metal les permitían aguantar mordidas de los zombies de una manera que los dirigentes incas no podían haber previsto.  Esto representó un gran problema, dado que los pocos muertos vivientes que llegaban a la distancia necesaria para intentar morder a un español se enfrentaban a un arma que no habían visto hasta entonces: la espada de metal.  Ésta era mucho más efectiva para eliminar definitivamente al cadaver andante (cortándole la cabeza) que las armas que usaban los andinos.

Finalmente -y quizás más importante- los españoles venían de una realidad en la que se usaban zombies como recurso militar constantemente.  Es decir, tenían experiencia manejandolos y, por encima de todo, no dejándose espantar por ellos.  Ya hemos mencionado que habían llevado esa táctica a niveles estratégicos altísimos, por lo que contaban con maniobras preparadas bastante complejas y que permitían eliminar hordas de zombies fácilmente distrayéndolos y despistándolos.

Ahí reside nuestra preocupación.  En un momento como éste entender esas maniobras sería crucial.  Después de todo es inminente que haya un fuerte brote de zombismo que amenace a nuestra sociedad.  Existen referencias en libros de la época de la Colonia que hacen mención a descripciones de esas maniobras de el tomo de los Comentarios Reales comúnmente llamado “Los Comentarios Perdidos”, debido a que el único ejemplar se encuentra en manos del Instituto Oro Tech y se niega a permitir que analistas e investigadores lo puedan revisar.

En la crisis por venir contar con esa información será vital.  Deberíamos organizar una campaña ciudadana para presionarlos a que suban a Internet esa información.

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Leoncio Prado, joven titán (3)


PREVIOUSLY ON VALHALLA: Leoncio Prado, el rebelde hijo adolescente del Presidente, se ha perdido en la selva, durante lo que cree que es una misión con el objetivo de cazar a un matzi asháninka que tiene la cura contra el virus del zombismo. Pero, en realidad, está siendo monitoreado de cerca por su maestro Antonio Raimondi. Sin embargo, en la noche final, “Pradito” y sus compañeros de expedición ¡son capturados por los yanesha!

portada

Casi todas las obras de Antonio Raimondi se conservan hasta nuestros días, salvo “Apuntes sobre los cadáveres andantes del Perú“. ¿Por qué el Oro Tech Institute no muestra la única copia, que obra en su poder? Gracias a colaboradores como Irwin Panduro -valiente periodista de ascendencia asháninka que accedió durante minutos al inédito libro-, es que hemos reconstruido la historia que continuamos hoy.

- Ortekzo, ortekzo.

Una cachetada despertó a Leoncio Prado. Le dolía la cabeza y tenía náuseas. Años después recordaría la sensación como la primera resaca de su vida. Nuestro héroe adolescente sentía como la sangre se agolpaba encima de sus hombros. Terminó de abrir los ojos y comprendió por qué: estaba colgado. Amarrado.

De cabeza.

De un árbol.

A veinte metros del suelo.

No había rastros de sus compañeros. Estaba solo. El nativo que lo cacheteaba, vestido con una túnica y una cantidad inverosímil de collares, colgaba de una rama con gran habilidad. Lo volvió a cachetear y le dijo otra vez:

- Ortekzo.

- Ya, ya, estoy despierto, señor -dijo y luego cayó en cuenta que esta persona seguramente no hablaba castellano. El de los collares, al ver que su prisionero había despertado, dejó de cachetearlo y se quedó observándolo, en silencio. Luego gritó algo incomprensible hacia abajo.

- ¡Ortekzo paahter oochec! ¡Poyaall’op atsne!

Pradito trató de enfocar la vista hacia el suelo. Allá abajo, unas cincuenta personas, al parecer de la misma tribu, lo observaban fijamente, en silencio, sin emitir gesto alguno. La impavidez de los nativos lo asustó. De pronto se dio cuenta que el sol le daba de lleno en el rostro. Caía la tarde. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? ¿Y dónde estaban Butt y Charún? ¿Muertos? Maldijo a su padre y al viejo loco Raimondi. Trató de zafarse de las amarras, pero se contuvo: no quería caer. ¿Y ahora?

El de los collares lo miró con desprecio y lo escupió.

- Ag, maldito chuncho. ¡Suéltame!

El nativo hizo un gesto de asco y descendió a deliberar con el resto de la tribu.

- ¡Ortekzo oochec! -empezaron a gritar mientras otros se unieron al grupo. Los recién llegados arrastraban unos sacos, que vaciaron al pie del árbol. Desde lo alto, Leoncio no alcanzó a distinguir qué era esa mancha que salía de los sacos, una mancha que empezaba a trepar el árbol. El sol del atardecer caía directamente en su cara, no podía ver bien qué era esa mancha… qué era…

Serpientes. Una docena de serpientes, soltadas por los nativos, trepando el árbol directamente hacia él.

- Escúchenme, campas del infierno, todo esto es parte de la República del Perú y mi padre es el-Pre-si-den-te. ¡Perú! ¡Presidente! ¿Entienden? ¿Saben lo que es el Perú?

- Por supuesto que no saben, bambino. Io tengo dieciocho años en este país y mísero de mí si sé qué diantres es el Perú.

Apartando las ramas en su camino, Antonio Raimondi hacía su aparición en escena, con aire despreocupado, revólver al cinto, manos en alto.

- Y guarde usted más respeto, don Leoncio, que estos no son lo que los limeños llaman campas, es decir, asháninkas -siguió diciendo Raimondi, ignorando a las decenas de lanzas que lo apuntaban-. No, usted ha sido capturado por los yanesha, un pueblo mucho más aguerrido pero también menos sabio. ¿No es verdad, Yompornanesha?

El yanesha de los collares dio un paso al frente y puso su lanza debajo del mentón de Raimondi.

- ¿Tú también eres un perro del Ortekzo, Raimondi? -preguntó Yompornanesha en perfecto castellano.

- Señores, disculpen, tengo un montón de culebras trepando en este árbol hacia mí -gimió Pradito desde arriba.

- Un piccolo momento, bambino. Ya lo resolvemos. ¿Te acuerdas cómo se llamaba el brujo “campa” que tenías que cazar para mí?

- ¿Qué? ¡Por favor, las culebras!

- Te hecho una pregunta, viejo. ¿Tú también eres un perro del Ortekzo?

- Un momento, Yompornanesha -dijo Raimondi como si nada-. ¡Bambino, te acuerdas o no del nombre del brujo que tenías que capturar? ¿El que tenía la cura contra el zombismo?

- Las culeb… ¡Sí, si me acuerdo!

- ¡Di su nombre!

- Chiron… ¡NO SÉ! ¡LAS CULEBRAS!

- ¡Tú sabes!

- ¿Qué es esto, viejo? Estos jueguitos tuyos nos aburren -dijo Yompornanesha levantando al mentón de Raimondi con la punta de la lanza.

- ¡Di el nombre, Leoncio!

- Viejo…

- ¡SHIRONKABANTZI!

- …

La selva se calló. Ni los insectos hacían ruido. Hasta las serpientes parecían haber detenido su marcha hacia Leoncio. El sol eligió ese momento para lanzar su último rayo y esconderse tras las montañas. Los yanesha se estremecieron. Yompornanesha soltó la lanza, aterrado. Miró arriba, hacia Leoncio, y luego a su alrededor. Era imposible. ¿Aquí? ¿Con el perro del Ortekzo? De pronto, un ruido de pasos sobre hojas secas. Un chiquillo semidesnudo, no mayor que Pradito, emergió de entre las sombras.

- Muy agradecido, joven Leoncio. Ahora, Yompornanesha, haznos el favor de bajar al muchacho. Para supersticiones, basto y sobro yo.

NEXT: En nuestra última entrega: El error de Shironkabantzi.  La Profecía de Yompornanesha. La maldición de Leoncio Prado.  Y el nacimiento de La Logia.

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Zombies en la Historia del Perú. Crónicas del Inca Garcilaso de la Vega


De entre toda la literatura que los peruanos han producido para entender mejor el fenómeno zombie, es de remarcar la información recopilada en el período colonial.

Aunque lo que tenemos a disposición es limitado comparado con lo que sabemos esconde el Oro Tech Institute, podemos darnos una idea de cómo se vivió la realidad zombie entre los siglos XV y XVIII

Con notable espíritu detallista, el Inca Garcilaso de la Vega por ejemplo, se preocupó de documentar lo que pudo respecto al uso de zombies por parte de sus antepasados. No queda claro, sin embargo, si lo hizo con afán histórico o científico. O si se trataba de una reivindicación del antiguo poderío Inca que luego sirvió de inspiración para Tupac Amaru II y su intento de utilizar a los zombies para reconquistar el territorio arrebatado por los conquistadores.

Aunque la mención zombie fue censurada en su época, ha llegado a nosotros parte de lo que descubrió este insigne peruano. A continuación, publicamos la parte de su ya clásico texto sobre zombies donde describe cómo los emperadores Incas zombie eran alimentados y mantenidos para infundir luego el temor ante cualquier enemigo. Este testimonio es invaluable material de estudio para todo historiador moderno que se respete y lo reproducimos a continuación tal cual lo recibimos, en el original y a veces confuso castellano antiguo:


CAPÍTULO XXXVII

DEL APOSENTO DE LOS REYES EMPODRECIDOS

Más allá del templo, había un claustro de cuatro paredes, con una sola entrada pequeña. Por fuera del claustro y por todo lo alto había un lienzo con representaciones de las imágenes y retratos de los habitantes dél interior. El techo estaba guarnecido de tablones de oro en toda su extensión, que era de más de cinco varas de ancho y ocho varas de largo.

La una entrada llevaba al claustro que encerraba a los antiguos y difuntos reyes Incas. Pero difuntos se alimentaban y eran atendidos por sus reinas con sacrificio de hombres. Unos de aquéllos eran escogidos e introducidos por la puerta hasta el claustro. De entre aquéllos desafortunados, los devotos se encomendaban al Sol antes de ser devorados por sus reyes muertos por el bien de todo el pueblo. Cada temporada los guardias se introducían en el aposento a limpiarlo de despojos de huesos que quedaran luego de los sacrificios que se habían hecho y dejarlo listo para los que se habían de hacer.

Las Collas o reinas eran las verdaderas gobernantes de los Incas, que dominaban el reino apoyadas en el culto a sus esposos muertos, quienes encerrados en la habitación no veían más a su padre el Sol y salían solamente para dirigir los ejércitos de muertos para llevar más muerte empodrecida a los enemigos, a semejanza de una plaga imparable.

A los reyes Incas no los adoraron por dioses, más de respetarlos y temerles por enviados del dios muerto Wiracocha. Esa veneración y el celo con que las Collas mantenían a los difuntos vivientes era el secreto de la fortaleza délos Incas ante cualquier enemigo. Esta información y significado no ha alcanzado hasta ahora a los historiadores españoles, que ellos hubieran hecho délla un pretexto más para la imposición de su religión. Yo sí escribo esto que lo mamé en la leche y lo ví y oí de mis mayores, quienes me dijeron lo que ahora describo como verdad de los tiempos de sus mayores.

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Cronista Inca Garcilaso de la Vega. Gracias a él sabemos mucho respecto a la utilización de muertos vivientes por parte de los Incas.

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Zombies en la historia del Perú. Chavín


Los Chavín fueron una civilización que se inició alrededor de 900 años antes de nuestra era y sobrevivió por unos 500 años.  Sus principales logros se dieron en agricultura, arquitectura, astronomía, metalurgia y ganadería. Se dice incluso que sus impresionantes avances en metalurgia, que incluían el soldado de distintos metales, sobrepasaban el de cualquiera de sus contemporaneos.

Lo más destacable, sin embargo, es su primordial avance en la domesticación de zombies.

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Ruinas de Chavín de Huántar, casi lo único que queda de este magnífico pueblo, pionero en la domesticación de zombies.

De hecho, los chavín fueron de los primeros pueblos en considerar a los zombies un recurso natural que debía ser explotado inteligentemente. De acuerdo a la evidencia arqueológica, las castas dominantes tenían a su servicio uno o más zombies y el respeto en la sociedad era logrado mediante la pericia demostrada en la domesticación de los zombies.

La casta sacerdotal fue la encargada de promover el uso de zombies como parte integral de la religión politeista chavín. Así, el Lanzón Monolítico, la colosal pieza central del templo Chavín de Huantar, no va desde una cavidad en la tierra hasta un hoyo en el techo del templo fruto del capricho sino que representa una conexión con el mundo zombie (el inframundo), con el mundo de los vivos y la aspiración a la prosperidad en los cielos. Y es Chavín de Huantar precisamente un centro de reclutamiento para nuevos zombies:

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Réplica del Lanzón. Nótese que la figura central tiene la característica pupila vuelta hacia arriba, indicando que se trata de un muerto vivo.

Para aquel que entre ustedes, estimados lectores, haya visitado el templo debe ser obvio el objeto del laberinto que es el recinto interior:evitar que los zombies y/o quienes pronto lo serían, pudieran escapar por sus propios medios. De acuerdo a la investigación que llegara a nuestras manos, los pobladores elegidos eran traidos desde lugares remotos y llevados al templo con engaños y/o la promesa de la vida eterna. Una vez adentro, era imposible que encontraran la salida a tiempo para salvarse de las dentelladas de los zombies adentro. Las cabezas clavas del templo, ellas mismas representaciones escultóricas zombie, son hoy mudo testigo de lo que debe haber sido ese macabro espectáculo.

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Cabeza clava. Obvia representación de un zombie, con las cuencas de los ojos vacías.

¿Cómo pudieron los antiguos chavín domesticar a estos terribles engendros de la naturaleza? Fueron los sabios sacerdotes chavín quienes lograron este extraordinario avance al descubrir que el uso del cáctus alucinógeno San Pedro permitía controlar temporalmente a los zombies.

Alimentando a los zombies de humanos severamente intoxicados con San Pedro se lograba aletargarlos y hacerlos susceptibles de ser arriados como ganado. El beneficio era doble, ya que la víctima del zombie ni siquiera era consciente de lo que estaba sucediendo, de modo que simplemente se dejaba morder y convertir en un nuevo zombie al servicio del Templo o de los nobles.

Se cree que algunas de las monumentales construcciones chavín fueron logradas mediante mano de obra zombie, imparable e incansable para tareas como las de acarrear enormes piedras desde las canteras hasta los emplazamientos finales.

Aunque parezca mentira, los chavín no utilizaron a los  zombies para la guerra, como hicieran luego los Moche y más adelante los Incas. Excavaciones recientes indican que los chavín fueron presa de su excesiva confianza en el uso de zombies para tareas cotidianas. Cierta representación iconográfica en ceramios de la colección privada de Maximiliano Oro parecen representar que un escape zombie fuera de control durante el consumo ritual masivo de San Pedro fue suficiente para terminar con Chavín de Huantar en pocos días. De allí en adelante, el desbande de los poblados en los alrededores fue simple cuestión de tiempo.

Décadas después, alertados por las leyendas de una magnífica cultura destruida por zombies fuera de control, los pobladores más modernos de las áreas de influencia de los chavín procedieron con más cautela. Algunos utilizando a los zombies únicamente como soldados, otros aprendiendo a defenderse de los muertos vivos, y otros más tratando de evitarlos totalmente.

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San Pedro, el secreto de la domesticación zombie Chavín. Técnicas similares de control zombie siguieron utilizándose siglos después.

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  • proyectois Says:

    Zombies ? no lo creo...

  • x3dente Says:

    Nadie burló al presidente, esa palabra la uso para hacerse el desentendido.... y aunque no fuera así...

  • Mildemonios Says:

    Eduardo: Verdad que sí? Roberth: Y eso que aún no terminamos de revelar toda la información que te...

  • Marco Sifuentes Says:

    efectivamente, Dr. Gv. te has dado cuenta de un punto crucial de la historia del Perú: la mutación d...

  • Roberth Pomareda Says:

    jajaja si, siempre sospeche de San Martin...

  • Dr_gv Says:

    Lo misterioso de todo esto es la domesticación de Tomás Gutierrez, como podemos apreciar en el párr...

  • Eduardo Iparraguirre Says:

    Esta versión es más realista de la que nos enseñan en el colegio ......

  • Mildemonios Says:

    Omar: Piensa qué es más probable. Que el dos veces presidente sea "burlado" o que Croussillat se inf...

  • servidor Says:

    Perdónenme si no, pero me cabe la duda ¿está página es en serio o soy yo el que no entiende la broma...

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